
Fuimos de paseo por el centro de Madrid, plastelina y almohadilla de tinta en mano. Presionamos la plastelina contra puertas, paños, farolas y ventanas. Aplastamos el relieve en la tinta y luego en un folio de cartulina. Escaneámos la imagen, invertimos los colores, y este fué el resultado. Conseguir formas definidas es mucho más difícil de lo que imaginamos. La próxima vez lo intentaremos con arcilla.
